RISO AMARO

RISO AMARO - GUISEPPE DE SANTIS 1949




1.- FICHA TÉCNICA
TÍTULO Riso amaro, arroz amargo

AÑO 1949

IDIOMA Italiano

DURACIÓN 108 min.

DIRECTOR Giuseppe de Santis

GUIÓN Carlo Lizzani, Gianni Puccini, Giuseppe de Santis

MÚSICA Goffredo Petrassi

FOTOGRAFÍA Otello Martelli (B&W)

REPARTO Silvana Mangano, Vittorio Gassman, Doris Dowling, Raf Vallone, Checco Rissone

PRODUCTORA Lux Film

PREMIOS 1950: Nominada al Oscar: Mejor historia

GÉNERO Drama
Neorrealismo



2.- SINOPSIS

Perseguida por la policía, la cómplice de un ladrón se une a un grupo de jornaleras que se dirigen a las plantaciones de arroz del valle del Po. Una vez allí, se reúne con ella su amante que proyecta apoderarse, con la ayuda de unos amigos, de la cosecha. (FILMAFFINITY)


3.- GIUSEPPE DE SANTIS:

Nacido en Fondi, el 11 de febrero de 1917, estudió cine en el Centro Sperimentale de Roma antes de colaborar en la revista Cinema, compuesta por un grupo de intelectuales de izquierda que poco después desempeñarían un papel determinante en la creación y evolución del neorrealismo.



Su credo era el retorno a la realidad -en oposición al cine sofisticado de la era fascista, bautizado irónicamente como "del teléfono blanco" -y la aparición en las pantallas de las clases trabajadoras.

En 1942 , De Santis colabora con Luchino Visconti en la redacción del guión de Ossessione (considerada la primera película neorrealista), y, al año siguiente, con Roberto Rossellini, en Scalo Merci. Después de la guerra, en 1947, realiza su primera película, Caza trágica, en la que denuncia el desempleo y el mercado negro.



“Salíamos de la guerra y creíamos que, después de los combates, la injusticia social podría desaparecer. De ahí ese cine humanista que iba a ser el mío", explicaba el realizador, que tuvo en Arroz Amargo su película más famosa.(1)


4.- SILVANA MANGANO

Silvana Mangano (Roma, 21 de abril de 1930 – Madrid, 16 de diciembre de 1989) fue una actriz de cine italiana. Se formó como bailarina y se ayudó económicamente como modelo.

En 1946, con 16 años, Mangano ganó el concurso de belleza Miss Roma. Un año más tarde fue una de las chicas del concurso Miss Italia. La actriz potencial Lucia Bosè se convirtió en «La Reina», entre Mangano y algunas otras estrellas futuras del cine italiano como Gina Lollobrigida, Eleonora Rossi Drago y Gianna Maria Canale.

El primer contacto de Mangano con el cine ocurrió a través de su relación romántica con el actor Marcello Mastroianni. Esto la llevó a un contrato, aunque pasaría algún tiempo para ascender al estrellato internacional con su impresionante interpretación en Arroz amargo (Riso Amaro, de 1949, dirigida por Giuseppe De Santis). En 1950 trabajó junto a Amedeo Nazzari en Il brigante musolino.

Aunque nunca llegó a la altura de sus contemporáneas Sophia Loren y Gina Lollobrigida, Mangano fue unas de las estrellas favoritas entre los años 1950 y 1970: apareció en Anna (Alberto Lattuada, 1951), El oro de Nápoles (L'oro di Napoli, Vittorio De Sica, 1954), Mambo (Robert Rossen, 1954), Teorema (Teorema, Pier Paolo Pasolini, 1968), y Muerte en Venecia (Morte a Venezia, Luchino Visconti, 1971).

Se casó con el productor de Arroz amargo Dino De Laurentiis con el que tuvo cuatro hijos, una de los cuales, Raffaella, coprodujo con su padre una de las últimas películas de Mangano, Dune (David Lynch, 1984).

Se divorciaron en 1988.(2)

Silvana Mangano murió de cáncer de pulmón en Madrid a la edad de 59 años.


5.- COMENTARIOS:

En 1949 filma la obra más célebre de su filmografía, Arroz Amargo, un éxito internacional que debe mucho a la conmovedora sensualidad de una joven actriz entonces desconocida, Silvana Mangano. De Santis, que estaba buscando a la heroína de su filme, la encontró en una calle de Roma mientras caminaba bajo la lluvia, con una rosa en la mano.

 Una tarde de 1947, mientras esperaba un tren en la estación de Milán, reparé en un grupo de muchachas que se iban a trabajar en los arrozales de las llanuras del río Po. Hablé largamente con ellas, de sus desdichas, de sus sueños, de sus esperanzas... Al punto de perder el tren. Pero había nacido el guión del filme", contaba De Santis.
Con Caccia tragica tiene en común el hecho de volver a proponer una doble problemática: una, el descubrimiento de la realidad moderna a la luz de la lucha entre los grupos sociales, no sólo como choque de intereses materiales, sino como choque de sentimientos, psicologías y niveles culturales; la otra, la elaboración de un lenguaje cinematográfico popular, «espectacular», en el sentido que este término tuvo, de manera diversa, para el Pudovkin de La Madre o para el Ford de La diligencia, capaz de traducirse en un estilo que no limita los problemas de la expresión a los del montaje o a los puros valores visuales, sino que se sirve, sin prejuicios, de los elementos literarios, teatrales, melodramáticos, folklóricos, musicales. Y digo esto en un sentido absolutamente positivo.

En Riso amaro esta problemática aparece deslucida por el hecho de que, aun permaneciendo inmutables las exigencias de la búsqueda formal, lo típico del tema era de bastante menor relieve y la introducción en la narración de una especie de refuerzo de aventuras (los ladrones en el arrozal) se alejaba demasiado del genuino interés poético del autor (el trabajo y la vida de las jornaleras).

En 1950, Riso Amaro fue nominada al oscar al mejor argumento de Giussepe de Santis y Carlo Lizzani.(3)

Un grupo de jóvenes jornaleros llega a las plantaciones de arroz del valle del Po. Entre las trabajadoras se encuentra Francesca, una camarera que ha robado unas joyas. Drama clave del neorrealismo italiano, que aparte de su indudable interés artístico resultó extraordinariamente popular por la impresionante carga de erotismo que desprende su protagonista. Nunca se insinuó tanto enseñando tan poco.

En una estación de la que parten los trenes que llevan a las trabajadoras a los arrozales, Walter Granata huye de la policía. Los agentes de paisano lo buscan porque ha robado un collar que vale una fortuna. Walter debía ver a su novia Francesca en la estación, pero finge evitarla y se limita a confiarle el botín. Francesca debe confundirse entre las mujeres que se agolpan en la estación mientras Walter permanece escondido esperando el momento propicio para huir juntos. Silvana, que viaja en el mismo vagón, no es indiferente a un individuo atractivo como Walter, pero sospecha de su complicidad con Francesca. Ansiosa por descubrir el secreto y acercarse a Walter, trata de ganarse la confianza de Francesca y acepta presentarla a uno de los capataces para que trabaje como “clandestina”. En aquella época se denominaban así las mujeres que llegaban al arrozal sin contrato con la esperanza de ser aceptadas a último momento y recibir una paga inferior a la de las “legales”. Pero Francesca no consigue trabajo. Silvana, que posee un contrato, consigue “entretenerla” para robarle el collar. El descubrimiento del robo sume a Francesca en la desesperación. Mientras tanto todas las trabajadoras del arrozal han decidido protestar para lograr que el patrón les dé trabajo a clandestinas y contratadas por igual. Silvana decide devolver el collar a Francesca en presencia de Marco, que está cumpliendo el servicio militar en la zona. Las dos se hacen amigas y Francesca le cuenta a Silvana su historia. Silvana sigue fascinada por Walter.

Cuando por fin Walter llega al arrozal para encontrarse con Francesca, vuelve a ver a Silvana y debe enfrentarse con Marco que la cortejaba sin éxito. Walter se convierte en amante de Silvana y planea robar con la complicidad de algunos capataces el arroz almacenado en un galpón aprovechando de la confusión del último día de trabajo. Al principio el plan parece funcionar: Walter hace inundar el arrozal creyendo poder ocultar el robo, pero todos corren al galpón para salvar el arroz. Marco impide la huida de Walter. Los dos se pelean, y a poca distancia de allí Francesca y Silvana también llegan a las manos. Sintiéndose traicionada, Silvana mata a Walter y se suicida arrojándose de un andamio.


Giuseppe de Santis es el director neorrealista menos conocido en España, del que sólo se estrenaron en salas comerciales en nuestro país tres largometrajes. Pero este Arroz amargo tuvo una excelente acogida en su momento, convirtiéndose pronto en uno de los títulos míticos de los años cuarenta. De Santis fue uno de los teóricos del Neorrealismo, uno de los hombres que más influyó en uno de los movimientos artísticos más importantes del s. XX. Narra una historia pasional, la crónica de unos sentimientos a flor de piel, con el paisaje insólito de los arrozales italianos, en el que una mujer de cascos ligeros provocará continuos conflictos. Un erotismo sublimado late claramente en todo el filme, lo que dio más de un dolor de cabeza a los castos censores de la época. De Santis dotó a su película de una fuerza y un vigor admirables, consiguiendo un melodrama ambicioso y de perfiles naturalistas. Mención aparte para Silvana Mangano, cuya imagen sumergida hasta unos muslos de ensueño en las aguas de los arrozales, es la mejor imagen de marca de esa sensualidad campesina que tan bien conviene a Arroz amargo. (4).
Francesca e Walter sono una coppia di giovani delinquenti che hanno appena rubato una preziosa collana in un albergo. Per sfuggire alla cattura da parte della polizia, Walter affida la collana a Francesca e i due si uniscono al treno delle mondine, dirette al lavoro stagionale nelle risaie. Fra queste vi è la giovane Silvana, con cui Walter balla il boogie-woogie, soprattutto per nascondersi dalla polizia, per poi essere riconosciuto e scappare.

In treno, Silvana è incuriosita da Francesca e per aiutarla le fa ottenere un lavoro da mondina "clandestina" (senza contratto).

Nel dormitorio, Silvana scopre poi la refurtiva di Francesca, la collana, e la prende a sua volta. Per eliminare Francesca, la accusa di crumiraggio. Francesca viene salvata da un probabile linciaggio dal sergente Marco Galli, che pacifica i due fronti. Francesca riesce a coinvolgere altre compagne irregolari e alla fine convince tutte le mondine ad una protesta comune, perché siano assunte tutte regolarmente.

Silvana poi si scusa con Francesca, dicendole di aver agito stanca e nauseata dalla faticosa vita di mondina, e le restituisce la refurtiva. Al fatto assiste Marco, di cui Francesca si innamora, ma che è a sua volta innamorato di Silvana.

L'arrivo di Walter, che aveva atteso lontano il calmarsi delle acque, porta scompiglio durante una festa serale. Dopo aver "preso a prestito" nuovamente la collana a Francesca, Silvana balla di nuovo con Walter fra le mondine e i braccianti. Sul posto arriva Marco, che vedendo la collana si arrabbia con Silvana, e dopo averle strappato la collana dal collo, si azzuffa con Walter.

Walter allora rivela a Francesca che la collana rubata è falsa e la lascia, mentre per corteggiare Silvana le offre lo stesso monile come regalo, nascondendole però la verità. Abbagliata dalla prospettiva di vita che le offre Walter, Silvana diventa la sua amante. La mossa di Walter non è casuale: l'uomo è infatti in combutta con tre complici per rubare il riso raccolto e si assicura così l'aiuto di Silvana: poco prima di essere incoronata "Miss Mondina 1948", Silvana apre le paratoie e allaga la risaia. In questo modo, mentre tutti si adoperano per salvare le coltivazioni, Walter può prepararsi a fuggire indisturbato col riso.

Ma Francesca ha capito tutto e, pensando che il furto del riso sarebbe una tragedia per le mondine, e che ciò sia molto diverso che rubare ai ricchi, va ad avvisare l'unico che può aiutarla, Marco. In una macelleria Marco e Francesca affrontano Silvana e Walter. I due uomini si feriscono a vicenda, e tutto viene determinato dalle due donne, entrambe armate di pistola: dopo aver appreso da Francesca che Walter l'ha ingannata e usata, Silvana punta la pistola contro di lui e gli spara, uccidendolo.

In stato di choc, vanamente inseguita da Francesca, Silvana si suicida. Le mondine le rendono omaggio cospargendo la sua salma di riso, mentre Francesca e Marco partono insieme per un avvenire migliore.

« Espressione immediata del cosiddetto neorealismo italiano, Riso amaro, avrebbe dovuto accentuare, al di fuori di qualsiasi schema, una tendenza che già nel primo film, Caccia tragica (1947), aveva mostrato caratteristiche non facilmente confondibili e, per molti aspetti, nuove ed originali. La voce di De Santis si era allora unita, pur con timbro diverso e talvolta contrastante, a quella di un Rossellini o di un De Sica, nel gruppetto di avanguardia del cinema italiano... Riso amaro segna invece, inaspettatamente una battuta di arresto. Il compromesso intervenuto in seguito(non saprei dire per quali ragioni) ha pesato sul film in senso negativo... La già complicata e astrusa struttura ideologica del film si complica ulteriormente e il personaggio di Silvana, lungi dal chiarire gli intendimenti del regista, annebbia ancor più le idee... Relativamente più limpida, se si può parlare la figura della cameriera la ladra che al contatto del lavoro in risaia si crea una nuova coscienza della vita e riacquista l'onesta perduta sia perché essa è l'espressione più diretta del credo sociale di De Santis, sia anche grazie alle qualità di attrice di Doris Dowling, la quale si distingue nettamente dal complesso dilettantistico del cast. »

(Fernaldo Di Giammatteo, Bianco e Nero, 12 dicembre 1949)

 

In due film più vistosi della settimana: Riso amaro e Ambra, hanno in comune il tipo dell'eroina, una ragazza spregiudicata e decisa a far carriera a qualunque costo. Sebbene l'americano Ambra sia un film più grossolano dell'italiano Riso amaro, è chiaro che come personaggio, Ambra è più vera di Silvana, Riso amaro è un'opera più artistica, vogliamo dire più ricca di fermenti vitali... Detto questo è doveroso fare al De Santis qualche rimprovero. Perché non ha ripensato di più il suo soggetto cacciando indietro i ricordi americani e perché non ha detto al bravo Gassman che i mascalzoni dalle nostre parti sono diversi da come lui li crede? »

(Giorgio Bianchi, Candido, 2 ottobre 1949)

Il film fu un grande successo in Francia con 3.118.642 spettatori.[4]

« Attraverso un intrigo che vuol essere "a suspense", il giovane regista ci mostra la vita delle mondine, operaie agricole temporanee, che faticano duramente nelle risaie della pianura padana e presenta due personaggi "tipici": il sergente che sta per essere smobilitato, generoso e cavalleresco, grande odiatore della guerra e della polizia, e, soprattutto, una mondina con la testa montata dai rotocalchi, i fumetti, i film di natura deteriore, e che vive col fango sino alle cosce ma perduta in assurde fantasie. Per De Santis era il "tipo di giovani incoscienti, incapaci di comprendere la propria condizione e di lottare accanto ai propri compagni, perché deviati verso una vita fittizia che li condanna all'annientamento". Si ha però l'impressione che, pur criticando questo "gusto americano", il regista vi ceda un po' troppo in una sceneggiatura molto macchinosa. Il film ebbe negli Stati Uniti un successo addirittura superiore a quello di Paisà e di Sciuscià. E rivelò tre divi italiani di prima grandezza: Silvana Mangano, Raf Vallone e Vittorio Gassmann »

(Georges Sadoul, Il cinema, Sansoni, Firenze 1968).(5)



CITAS:

4.- http://www.claqueta.es/1949-1951/arroz-amargo-riso-amaro.html

5.- http://it.wikipedia.org/wiki/Riso_amaro


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